Estudie la carrera de Ingeniería industrial en la U.V.M. nunca me imagine que la vida me iba a llevar como docente, pero así fue, había dado clases de Matemáticas de forma particular pero estar frente a un grupo de 50 ó 60 jovencit@s ha sido un gran reto y una de las experiencias mas enriquecedoras que he tenido en mi vida.
Comprendo que el trabajo como docente encierra un gran compromiso y una gran responsabilidad, un compañero dice, que un medico puede matar a sus pacientes de uno en uno si es un mal medico, pero nosotros como docentes podemos dañar a grupos de 50 o 60 alumnos y si esto lo multiplicamos por el número de grupos que solemos tener que supongo que estamos la mayoría en la misma cantidad que son como 7 u 8 grupos por semestre, viene siendo una cantidad impresionante de chicos que podemos dañar o podemos transmitirles ganas, entusiasmo, amor por la materia, responsabilidad, honestidad, etc.…, son tantas cosas que como maestros sembramos en los alumnos que parece increíble que un profesor tenga tanta influencia en ellos, tenemos que hacerla, de profesores o facilitadores, padres, madres, psicólogos, médicos, etc, por que algunos de nuestros alumnos no tienen con quien platicar y algunos se nos acercan a platicarnos lo que les sucede, algunos con alguna actividad sienten simpatía con el profes@r y comienzan a tomarlo de psicólogo, algunos se nos enferman, ahogan, sufren algún accidente dentro o fuera del salón de clases, así que nuestra profesión nunca es la misma, día con día tenemos diferentes experiencias, que nos hacen sentir tristes, felices, enojados, preocupados, tenemos tantos chicos con los que convivimos por espacio de 6 meses o 1 año que nos vemos involucrados con ellos de diferentes maneras.
También nos enfrentamos a varios retos, entre ellos podemos citar los directivos que algunas veces tenemos, la corrupción que en algunas escuelas existen, la venta de calificaciones de la que luego somos testigos, los maestros que no les gusta serlo y siguen ahí por que se da el nepotismo y están familiares o maestros inexistentes que figuran en nomina y ni los conocemos, la falta de equipo en algunas escuelas, que ni grabadoras tienen para la clase de ingles, seria risorio pedirles un laboratorio, también nos enfrentamos a chicos que vienen maleados y amenazan a los maestros.
Todo tiene una recompensa, así que nos quedamos con lo gratificante de nuestra profesión que son nuestros alumnos y tratamos de subsanar y de mediar esos tropiezos que tenemos al desempeñarnos como docente.
No es una tarea fácil, pero si muy enriquecedora y a lo largo de mi experiencia docente he conocido excelentes profesores y también directivos verdaderamente preocupados por el bienestar de los muchachos, verdaderos profesionales que no ganan lo que justamente merecen.
La vida me ha dado un gran regalo desde el momento que ingrese a la docencia, tengo un gran compromiso con mis alumnos y quiero prepararme para que cada día pueda ofrecerles algo mejor al tipo de educación que recibimos nosotros.
lunes, 10 de mayo de 2010
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